lunes, 27 de mayo de 2019

Cómo reparar grietas de la pared

En las paredes, a veces, se generan grietas en la pintura. Pequeños movimientos estructurales, humedades u otros condicionantes pueden hacer que la pared tenga estos desperfectos que además, dejan una pared estropeada. Reparar unas paredes con grietas conlleva poco esfuerzo y poco presupuesto. Te animamos a renovar tus paredes agrietadas para que tu casa luzca como nueva y evitar además que la grieta abierta genere moho o grietas más grandes. Mira el tutorial y pregúntanos si todavía te queda alguna duda.


1. Protege el suelo antes de pintar

En primer lugar, siempre que hagamos trabajos con pintura, se debe proteger el suelo y la zona donde trabajaremos. Protégete de posibles manchas y reducirás el tiempo de limpiar y sobre todo, evitarás disgustos. Para proteger el suelo, usa un plástico protector y pégalo con cinta de carrocero a zócalos y esquinas. ¡La pintura es traicionera y se mete por todos lados!

Kits como el de la foto, con los utensilios necesarios para el mantenimiento de paredes y techos, son perfectos para abordar tareas como la de reparar las grietas de la pared.

2. Abre la grieta ligeramente con una espátula

Y te preguntarás: ¿para qué abrir más la grieta? ¿No se romperá más la pared? La respuesta es sí y no. La explicación es que para que penetre bien la masilla que aplicaremos para tapar la grieta, debe existir cierto hueco. Esto se consigue abriendo un poco la grieta con la espátula, lo cual no quiere decir que rompamos la pintura ni nada parecido.


3. Haz la mezcla para generar la masilla tapagrietas: el ingrediente imprescindible para saber cómo reparar las grietas de la pared

¡Aviso para millenials! Aunque suene evidente, para preparar el tapagrietas debes seguir las instrucciones del fabricante. A veces, es conveniente leer las instrucciones. Mezcla el polvo del tapagrietas con agua en las proporciones indicadas y ya tendrás la masilla que aplicaremos enseguida.


4. Humedece la grieta de la pared con agua antes de aplicar la masilla

Con el fin de ablandar el material y que no sea quebradizo al aplicar la masilla, humedece la zona con una paletina. Unas pasadas de la paletina mojada en un poco de agua debe bastar.


5. Aplica la masilla tapagrietas en las grietas de la pared

Con la espátula, coge un pegote de masilla y aplícala sobre la grieta. Realiza esta operación con cariño y alisa la pasta con la parte plana de la espátula. Repite por toda la grieta para que la masilla sea uniforme y no se vuelva a abrir fácilmente.


Una vez apliques bien la masilla por todas las grietas, deja secar el producto.
Cuando se seque la masilla -este tiempo dependerá de cada fabricante y de la humedad del ambiente-, lija las imperfecciones con un taco de lija si fuera necesario.

6. Pinta la pared con una pintura adecuada para un perfecto acabado


A la hora de pintar, te proponemos algunos trucos para mejorar el resultado de la tarea. En primer lugar, remueve la pintura antes de impregnarla con el rodillo para evitar grumos.

A continuación, vierte un poco de pintura en la cubeta.

Para pintar la pared, utilizaremos un rodillo antigoteo que facilitará mucho la tarea de pintar. Impregna el rodillo y escurre el exceso de pintura en la parte rugosa de la cubeta.

¡Llegó el momento de pintar! En este punto, te sugerimos que el rodillo esté bien impregnado de la pintura pero sin exceso, para que no gotee y cree desperfectos en la pared. Un rodillo antigoteo como el que hemos utilizado te facilitará bastante la actividad.

Vaya cambio, ¿verdad? Hace falta enfocar mucho mucho para ver el rastro de lo que fueron las grietas.

Como habrás visto, reparar unas grietas en la pared es muy sencillo. Sigue bien los pasos y no habrá grieta que se te resista.




sábado, 25 de mayo de 2019

Tipos de sargentos o gatos

Un sargento, gato o tornillo de apriete es una herramienta manual que sirve para sujetar firmemente dos o más piezas que van a ser mecanizadas o pegadas entre sí. También se utilizan para sujetar firmemente la pieza en la que vayamos a trabajar sobre el banco o mesa de trabajo. En general, su mecanismo se basa en dos mandíbulas unidas por una guía que presionan las piezas. La presión se consigue mediante un husillo o tornillo en una de ellas. Hay sargentos con dos mandíbulas ajustables, una ajustable y una fija e incluso con las dos mandíbulas formando una pieza fija con la guía. Las mandíbulas ajustables se fijan mediante un tope de retención, mecanismo de freno o por apalancamiento sobre la guía. Pero también existen mecanismos más complejos.
Normalmente se utiliza la denominación tornillo de apriete cuando es muy grande (aperturas entre 450 y 1 200 mm o más). Los tornillos de apriete suelen tener la guía en forma de T para obtener más resistencia.

El nombre de sargento o gato se suele utilizar para herramientas más pequeñas (0 a 450 mm).
El sargento es una herramienta muy utilizada en carpintería y bricolaje, y es recomendable si queremos fabricar muebles, hacer arreglos o simplemente trabajar la madera u otros materiales. Los sargentos no son una herramienta muy barata, por lo que es recomendable ir adquiriéndolos según las necesidades que nos vayan surgiendo.
Existen muchos tipos de sargentos para usarlos en el bricolaje, entre los que podemos destacar:


Sargento clásico o común

Sus mandíbulas y la guía forman una sola pieza (cuerpo). Es decir, se trata de una U, generalmente de acero forjado, en la que en uno de sus extremos se coloca un husillo para presionar las piezas contra el otro extremo. Los hay de muy diversos tamaños y profundidades.


Sargento de cárcel

Es difícil verlo actualmente en un taller, sobre todo si es de un aficionado. Sin embargo, es una herramienta muy útil para determinados trabajos ya que su mecanismo de doble husillo hace que las mandíbulas puedan cerrarse formando diversidad de ángulos, lo cual permite el encolado de piezas trapezoidales, por ejemplo. Los ángulos se consiguen cerrando o abriendo más un husillo que el otro.


Sargento de apriete rápido

En los sargentos de apriete rápido una mandíbula es ajustable (normalmente la que lleva el husillo), lo que permite fijar las piezas con gran rapidez. Es el más utilizado por su versatilidad y es muy útil cuando se necesita rapidez en la fijación (uniones encoladas, por ejemplo). Los hay también de muchos tamaños. En el de la imagen, la mandíbula ajustable queda fija por apalancamiento sobre la guía.


Sargento de leva

Llevan una leva en la mandíbula ajustable que al girarla ejerce la presión sobre la pieza. Suelen ser de madera con las mandíbulas forradas de corcho por lo que son indicados para maderas blandas y/o delicadas. La presión que ejercen las mandíbulas es ligeramente inferior a la de los tornillos anteriores.


Sargento para cantos

Es un sargento clásico al que se le ha colocado otro husillo perpendicular. Se utiliza para aplacar molduras (cubrecantos) en el canto de los tableros. Son especialmente útiles cuando se quiere poner un cubrecanto a un tablero curvo, ya que en este caso no vale ningún sargento normal. Si se abre el husillo perpendicular se puede utilizar como un sargento común. El de la foto tiene tres husillos, pero los hay también con solo dos husillos perpendiculares.


Sargento de ingletes

Es prácticamente imprescindible para encolar o trabajar dos piezas a inglete. Consiste en dos mordazas unidas perpendicularmente. Cada cual sujeta a una de las molduras o listones del inglete a un ángulo de 90° respecto del otro.