jueves, 25 de julio de 2019

Cómo hacer una jardinera vertical

Si no tienes mucho espacio en la terraza para poner todas las plantas que querrías (por todas partes, claro), puedes hacerte una jardinera vertical para aprovechar mejor el espacio. Solo necesitas un poco de madera y un trozo de tela geotextil. Y, para que nunca mueran por falta de riego, te enseñamos cómo instalar un sistema de riego por goteo con programador. ¡Ojo al paso a paso!


1. Crea la estructura de la jardinera

Empieza creando la estructura de madera de la jardinera vertical, combinando listones planos y cuadrados. La idea es recrear la forma de un palé, con tres niveles en los que colocar tus plantas.
El esqueleto principal está formado por dos listones gruesos de madera verticales, a modo de columnas, a los que van atornilladas la mayoría de piezas.

Por delante, en perpendicular a los listones verticales, tres grupos de listones planos de madera, simulando las lamas de un palé, delimitan los niveles de la jardinera. En nuestro caso, hemos colocado siete: dos en la parte inferior, tres en el centro y dos en la parte superior, dejando algunos centímetros de separación entre los diferentes listones de cada nivel.


Por detrás, la estructura es un poco más compleja, pero tampoco tiene mucha ciencia. Se trata de crear las cajas para poner las plantas en cada uno de los niveles que marcan los listones de la parte frontal.
Empieza creando los laterales de esas cajas a partir de un listón cuadrado de madera. Tienes que hacer seis, dos por nivel. Atornillados en paralelo a las dos columnas de la jardinera, su altura debe coincidir con la de los grupos de listones del frontal. Es decir, si el grupo de listones de la parte inferior mide 30 centímetros, los tacos para esa parte tendrán que tener 30 centímetros de alto. En nuestro caso, creamos cuatro tacos de un mismo tamaño para el primer y último nivel (dos listones) y otros dos un poco más largo para el nivel central (tres listones).
Cuando tengas los laterales, crea las bases de las cajas, una por nivel. Tienen que tener un ancho igual al espacio que queda entre los listones verticales y un fondo que sea la suma de las columnas y los laterales de las cajas.
Para acabar, replica la estructura de listones finos de la parte frontal, atornillándolos a los laterales de las cajas. En nuestro caso, otros dos listones para el primer nivel de la jardinera, tres para el nivel central y dos más para el nivel superior. ¡Estructura lista!


 No te olvides de lijar muy bien la superficie cuando acabes de realizar los cortes y las uniones, para eliminar restos de suciedad o polvo que puedan estropear el resultado final.


2. Decora la jardinera con cera

Una vez tengas la estructura armada, es momento de decorar un poco la madera. Nosotros hemos decidido utilizar dos ceras con tonalidades diferentes, una oscura primero y otra más blanquecina después, para conseguir un efecto envenjecido, muy chulo.

Empieza aplicando la cera más oscura con la ayuda de un trapo. Trata de que quede lo más uniforme posible, extendiendo bien el producto por toda la madera. Cuando hayas cubierto toda la jardinera, deja secar.


Una vez que el primer color esté seco, aplica el segundo color, repitiendo el mismo proceso: extiende bien el producto por toda la madera y, cuando toda la superficie esté cubierta, deja secar.

3. Coloca la tela geotextil


Cuando la cera esté seca, prepara cada una de las cajas de la jardinera para poder poner tus plantas. Hazlo grapando un poco de tela geotextil en cada uno de los niveles.




4. Trasplanta las plantas

Coloca la jardinera donde quieres que quede. Por ejemplo, nosotros la hemos puesto pegada a una pared en el exterior de casa  Y ahora sí…¡llegó el momento de colocar las plantas! Para esto, vierte sustrato en cada uno de los niveles de la jardinera, extiéndelo bien con ayuda de un rastrillo y ahueca para colocar cada planta.


5. Instala un sistema de riego por goteo

Instalar un sistema de riego por goteo conectado a un programador en tu nueva jardinera te permitirá automatizar el riego de tus plantas, evitando posibles descuidos. ¿Alguna vez has montado uno? No es demasiado complicado. En este caso, hemos utilizado el set de inicio para macetas de Gardena, que tiene todo lo necesario para montar el circuito de goteo, y lo hemos combinado con un programador manual de la misma marca.

Para instalarlo, tienes que crear un sistema de tubos y goteros que llegue a cada uno de los niveles de la jardinera. Crea un circuito por nivel -tubo de distribución, un gotero por cada planta, soportes para fijar el tubo en la tierra y un tapón al final- y conecta los tres al tubo de instalación, más grueso, que va conectado a tu manguera a través de dispositivo para reducir la presión del agua.




6. Conecta el programador

Hora de conectar y programar el temporizador de riego, para que puedas despreocuparte del riego de tus nuevas plantas. Instalarlo es tan sencillo como enroscarlo en tu toma de agua y conectar a él la manguera a la que has conectado el circuito de riego por goteo.
Este programador que hemos utilizado, de Gardena, tiene capacidad para distribuir agua desde cada 5 minutos hasta cada 120. Para configurarlo, gira la rueda hasta el intervalo de tiempo que te interese para la repetición del riego. ¡Sin más!






lunes, 22 de julio de 2019

Macetero colgante casero

Si te gusta decorar con plantas tanto como a nosotros pero ya no tienes ni un hueco libre... ¡es el momento de ponerlas en vertical! Busca madera, cuerda y un poco de pintura y hazte un macetero colgante tan chulo como este. ¡Supersencilllo!


1. Corta las tablas de madera

El primer paso para crear tu nuevo macetero colgante casero es hacer los soportes cuadrados que, unidos mediante cuerdas, servirán para sujetar las macetas. Crea tantos como quieras, ajustando la altura del macetero al espacio que tengas. En este caso, como está pensado para una habitación con el techo bastante alto, está formado por cinco niveles. Si el tuyo es más bajo o simplemente te encaja más, puedes realizarla de menos pisos.
Empieza midiendo el diámetro de la parte superior de las macetas que vas a utilizar. Suma unos 8 centímetros a esa medida y haz cuadrados de madera -tantos como niveles quieres que tenga tu macetero- con lados de esa longitud. La idea es que cada base de madera se ligeramente superior al diámetro total de la maceta.

Para cortar, utiliza una sierra de calar y una hoja de sierra específica para madera, seleccionando una velocidad media para no dañar el material. Si lo necesitas, fija la madera con un sargento para que el trabajo te resulte más sencillo.


2. Crea una circunferencia en el centro de los soportes

Es el momento de crear el hueco en cada pieza de madera para poder encajar las macetas.

Con la ayuda de una escuadra, traza dos diagonales de esquina a esquina para marcar el centro de los cuadrados de madera. Después, usa un compás para trazar la circunferencia que tienes que abrir, tomando como referencia el diámetro de la maceta y restándole unos centímetros. La idea es que la parte gruesa de la maceta quede apoyada en la madera.


Una vez hayas trazado las circunferencias con el compás, utiliza un taladro para realizar un agujero por el que puedas pasar la hoja de una sierra de calar. Usa esta herramienta para cortar la circunferencia y abrir el hueco en las piezas.


3. Crea los agujeros para colgar el macetero colgante casero

Es el momento de hacer los agujeros para pasar la cuerda. Tienes que hacer cuatro por pieza, todos a la misma altura. De ese modo, una vez colgadas, las piezas quedarán rectas y alineadas.

Aprovecha las diagonales marcadas en la madera y marca cuatro puntos en cada tabla a unos tres centímetros de las esquinas. Abre los agujeros con un taladro y una broca de un diámetro similar a la cuerda que vayas a utilizar.


4. Lija las piezas del macetero colgante


Ya no quedan más agujeros ni cortes que realizar, por lo que es la hora de lijar todas las piezas muy bien. Así, conseguirás eliminar cualquier resto de polvo o astillas que hayan podido aparecer tras el corte de la madera.


5. Pinta las piezas de madera y las macetas

¡A decorar! Nosotros hemos decidido aplicar un barniz a la madera, que la protege y le da un toque de color dejando entrever la beta. Para las macetas, en cambio, hemos utilizado pintura en spray.

Cuando acabes, deja secar las piezas.


6. Coloca la cuerda


Cuando todo esté bien seco, es el momento de montar el macetero colgante. Para hacerlo, corta dos tramos de cuerda con una longitud que doble a la altura que quieras que tenga el macetero de un extremo a otro. Si, por ejemplo, quieres que el macetero tenga un metro de alto, cada tramo deberá medir dos metros.

Cuando tengas los trozos de cuerda, dóblalos por la mitad y únelos por sus centros con un nudo. Hazlo de tal manera que se cree un lazo en la parte superior, que después usarás para colgar el macetero del techo. Cuando termines, te deben quedar cuatro tramos de cuerda unidos por el nudo.

Cuando tengas el nudo, coloca un poco de cinta de carrocero en los extremos de cada tramos de cuerda para poder pasarlos por los agujeros de las piezas de madera sin que la cuerda se deshilache.


Después, ve pasando los cuatro tramos de cuerda por los agujeros de las piezas de madera y asegura con un nudo por la parte inferior. Procura que todas las piezas de madera queden rectas. Cuando acabes, corta la cuerda sobrante.

7. Cuelga del techo la estructura y coloca las macetas


Para colgar la estructura, realiza un agujero en el techo e inserta un taco que aguante el peso de la estructura. Inserta en él una hembrilla y cuelga el macetero. Coloca las macetas y listo.




miércoles, 17 de julio de 2019

Consejos útiles para pintar las paredes de casa

¿Tienes que renovar las paredes de casa? ¿Quieres cambiar de color tu habitación? Entonces necesitas este repaso a cinco aspectos fundamentales que tienes que tener en cuenta a la hora de pintar: proteger el suelo, tapar agujeros, elegir materiales adecuados, llegar a sitios difíciles y hacer efectos decorativos Coge tu cubeta y pasa.


1. No al papel de periódico

Tenemos una gran noticia para ti: hay vida más allá del papel de periódico. Te lo prometemos. Proteger el suelo de la habitación que quieras pintar en superimportante, pero llenarlo de papel de periódico es incómodo, engorroso y sobre todo, innecesario. En vez de tirar de periódicos antiguos, puedes usar un plástico autoadhesivo que se pega al suelo y evita que este se ensucie y se manche. Este, de Pentrilo, no deja ningún tipo de residuos sobre el suelo, ya que el adhesivo con el que funciona tiene una base de agua, es fácil de colocar y se puede trabajar de manera cómoda sobre él. ¡Muy recomendable!

Si tu habitación tiene rodapiés o tienes que sortear marcos de puertas y ventanas, también hay productos específicos para proteger esas zonas de la pintura. ¡Ni una gota de pintura fuera de sitio!


2. Repara los desperfectos de la pared

Antes de empezar a pintar, comprueba el estado de tu pared. ¿Tiene grietas? ¿Hay agujeros por todas partes? Si estás moviendo la cabeza afirmativamente, tendrás que reparar bien la superficie de tu pared antes de empezar a aplicar la pintura. Para hacerlo, existen masillas reparadoras con capacidad para rellenar todos esos huecos y dejar tu pared como nueva. Las puedes comprar en polvo y prepararlas con agua o ya hechas, algo que será más rápido y cómodo.  Para aplicar la masilla, usar dos espátulas en vez de una te hará la vida más fácil.
¡Consejo! Si tenías muchos cuadros y tu pared está llena de tacos, puedes abrir un poco más el agujero y quitarlos con ayuda de unos alicates o introducirlos aún más en el agujero para poder taparlos.
La masilla tarda en secar habitualmente unas 24 horas y, cuando lo haga, es recomendable lijar la pared para que toda la superficie quede uniforme. Para hacerlo, puedes usar un guante de velcro para lijaral que tienes que poner un disco abrasivo. ¡Ojo! Lija siempre con movimientos circulares acabando en dirección al suelo para ir eliminando el polvo.

Todos estos consejos los seguimos al pie de la letra cuando renovamos la pared de nuestro estudio. Mira nuestro tutorial donde te enseñamos paso a paso cómo reparar las grietas de una pared
 y dejarla como nueva.


3. Elige bien los materiales

Antes de empezar a pintar, es importante que elijas con cuidado los materiales que vas a utilizar. ¿Lo primero? Comprar una pintura adecuada. Hay muchos productos diferentes en las estanterías de ferreterías y superficies de bricolaje y no todos sirven para tu pared. Lee bien las especificaciones y elige el que se adapte a la superficie a decorar.
¡Consejo! Usar una imprimación antes de pintar te servirá para mejorar el agarre de la pintura y ahorra producto, reduciendo el coste total. Además, usar imprimación hará que el acabado final sea mejor, quedando la pintura más homogénea.
Además de una pintura adecuada, ojo a la elección de utensilios para pintar. Los rodillos y las paletinas son un mundo: cerdas naturales, sintéticas, pelo corto, largo, etc… Para pintar paredes, te recomendamos que uses un rodillo, ya que potenciará la cobertura de la pintura.

Un rodillo, sí… ¿PERO QUÉ RODILLO? Su elección dependerá de las características de la pared que quieras pintar y del tipo de pintura. Depende del material del que esté hecho el rodillo, dará un mejor acabado para un tipo de pintura u otra. Como ejemplo, este vídeo de Pentrilo en el que pintan con esmalte al agua con un rodillo de fibras naturales, el Velours, y otro de poliéster, el Velourex. Ojo al cambio:


4. Utiliza utensilios específicos para las zonas difíciles

Cada vez que pintamos una habitación, siempre hay rincones que nos dan dolores de cabeza. ¿Quién es capaz de pintar bien hasta el final de la pared sin manchar el techo? ¡¿QUIÉN?! Pues un rodillo recortador lo hace posible: se trata de un pequeño rodillo equipado con una barrera de plástico que limita su acción. Esa parte, apoyada sobre el techo o una pared colindante, hace que la pintura no pase más allá del sitio que queremos pintar. ¡Superpráctico!

Y, para pintar zonas a las que solo uno de los cuatro fantásticos puede llegar, también existen utensilios específicos. Por ejemplo, para pintar detrás de los radiadores y que no te quede en la pared un oasis sin color, puedes incorporar a tu rodillo una varilla flexible. En resumen, hay un montón de productos pensados para conseguir un acabado lo mejor posible, ¡existe todo un mundo ahí fuera!



5. ¿Efectos decorativos? ¡Sí, gracias!

Hay vida más allá de los colores lisos. Existen un montón de técnicas y utensilios para darle un aspecto especial a las paredes de casa. Rodillos venecianos para hacer formas, esponjas natuales, manoplas para aplicar veladuras… ¡existen un montón de alternativas! En Handfie hace poco hicimos cuatro distintas en uno de nuestros vídeos, ¡ojo al resultado!



En resumen, pintar las paredes de casa va más allá del típico rodillo. Hay muchos productos que quizás no conoces pero que te pueden ayudar a conseguir un mejor resultado y que el proceso sea más cómodo. Si tienes alguna duda o sugerencia, baja un poco y encontrarás una maravillosa sección de comentarios esperando tus palabras. ¡Somos todo oídos!